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SUBIDA A TRESVISO

- Longitud: 5,8 Km. (solo ida) / 11,6 Km. (ida y vuelta).
- Localización: Cillórigo de Liébana y Tresviso Cantabria).
- Desnivel: 825 m.(de subida a la ida y de bajada a la vuelta)
- Duración: 2 h 45 min.(solo ida) / 4 h. 30 min. (ida y vuelta)
- Dificultad: Media. Hay que salvar un gran desnivel en un trayecto relativamente corto. Camino muy bien marcado, aunque buena parte discurre colgado sobre el precipicio. Tener en cuenta el regreso.


DESCRIPCIÓN

Tresviso está ubicado en lo cimero de la garganta del Urdón, lo que ha conllevado que no hubiera forma humana de sustituir sus viejos accesos camineros por confortables vías asfaltadas. Esto sólo ha sido posible por el lado asturiano, lo cual supone para los tresvisanos, dependientes administrativamente de Cantabria, realizar un considerable rodeo. Por otra parte, Tresviso está unido a la historia de la minería de zinc en el siglo XIX, y que vio transitar por esta misma senda a los más prestigiosos ingenieros y geólogos, como el Conde de Saint-Saud o Gustave Schulz. La ruta aquí descrita discurre por el antiguo camino minero que, de forma increíble, servía para bajar el mineral desde Tresviso hasta el Río Deva.

Recorrido

La ruta comienza en Urdón (alt. 80 m), enclave donde desemboca el río del mismo nombre en el Deva, junto a la carretera N-621 que une las poblaciones de Panes y Potes. Apenas existe espacio para dejar el vehículo, ya que el camino se adentra enseguida en la estrechura que se abre entre los farallones calizos, pasando por la derecha de una pequeña central hidroeléctrica, cruzando primero el ruidoso lecho del río Urdón para pasar a su margen derecha. Tras un apacible trayecto junto al río se llega a dos viejos puentes de piedra, el primero, de origen medieval, salva un arroyo que vierte sus aguas al Urdón. Este sitio se conoce como Entrelospuentes (15 min. / alt. 110 m.) El camino pasa definitivamente a la margen izquierda del río, para abandonarlo enseguida e ir ganando altura a través de una senda en zig­zag por la canal de la Cerrosa.

Hay un momento en que el camino se abre paso por la propia pared hasta llegar al espolón de La Bargona, (1h. / alt. 400 m.), un balcón natural desde donde se contemplan tanto la garganta como la ingeniería del camino de Tresviso. Como diría Benito Pérez Galdós: "Allí el pánico que precede a los grandes desplomes es permanente y el viajero anda en perpetuo susto, porque una cordillera está suspendida sobre su cabeza".

La senda busca en su continua pendiente algunos tramos relativamente llanos, como la Posá de Ciavedo, lugar donde se quemaba el mineral para bajarlo ya más aligerado hacia el río Deva; desde este punto la ruta gana altura formado revueltas, una de ellas es conocida como el Balcón de Pilatos, (1 h. 30 min. / alt. 650 m). Ignoramos la procedencia del topónimo, de este emplazamiento frecuentado por numerosos buitres que anidan en los aledaños.

Unas revueltas más y el camino abandona ya la verticalidad de la peña para adentrarse en terrenos menos expuestos al vacío y más fáciles de caminar; pronto se divisa Tresviso, metido en una concavidad del terreno. El conjunto de cuadraos de los invernales de Prías (2 h 10 min. / alt. 750 m), indica con su presencia la actividad ganadera, base de su economía.

Se llega finalmente a Tresviso (2 h 45 min. / alt. 925 m). El camino de regreso deberá realizarse por el mismo itinerario si no se cuenta con vehículo arriba para volver.